Si, si, ya lo se, que soy un desgraciao que no mira pal blog. Podéis chuparme el orto y tal.
Vengo a contaros mis gloriosas hazañas bélicas, que nunca tengo suficientes.
¡Nunca, nunca!
Resulta pues, que un buen amigo mío reside en una casa en un pueblo en medio del monte. Trátase del típico pueblo astur, con sus cuestecitas, sus casitas, sus horreocitos y en el caso que nos ocupa, vecinos gilipollas.
Dichos vecinos, como buenos gilipollas, tienen un cánido. Un perro, en concreto. Un yorkshire, concretando aún más. Para como los que yo no tienen ni idea de razas de perro y tienen que mirarlo en la wikipedia: Un perro lamecoños, enano, peludo y mas feo que el ojete de Jesus Gil.
Ese perro es uno de esos pequeños cabrones que tienen un tono de voz sumamente agudo y ofensivo. De esos que te da ganas de estrangularlo tres veces por segundo. Para mas inri, el pequeño bastardo se pasa ladrando 23 horas al día. La otra hora restante se tira cagando copiosas heces para su tamaño, prueba de que además de malcriado está sobrealimentado (Y a juzgar por la consistencia grasienta de los excrementos, hasta límites insospechados.)
Mi amigo, pese a que es un amante de los animales (doy fe, le encantan los jabalíes, los corzos, los rebecos, las perdices y las terneras, gustos que yo comparto) está hasta las gónadas del puto chucho. Tanto que ya no aguantaba más y me contó su intención de dar matarile al chucho por el tradicional procedimiento de moler cristal y mezclarlo con carne picada.
Pese a que su reacción es comprensible (No me pongan esa cara, si vuesas mercedes vivieran a 50m de tan execrable animal también lo harían, créanme) parecióme cruel y desproporcionado castigo para un animal que en el fondo su mayor culpa es vivir en casa de un par de borregos que no saben educarlo, por lo que le pedí que desistiera de su propósito.
No obstante, el jodido animal del satanás no podía quedar impune; menos aún sus dueños, por lo que juntos ideamos un plan de venganza, o como dicen los italianos, vendetta. También dicen vaffanculo, stronzo di merda y porca miseria, así que podemos deducir que el italiano mola.
Observando las debilidades del can, esto es, el tamaño y frecuencia de sus deposiciones, deduje que ese era el punto débil del bicho, así que acudí raudo a por los dos productos necesarios para la venganza
Adquirí pues en una veterinaria un laxante canino, pero pareciéndome ligeramente insulso, también compré un bote de azul de metileno.
El azul de metileno, como su propio nombre indica, una vez disuelto en agua o alcohol es azul. Pero no cualquier azul. Es JODIDAMENTE azul. Algo así como el coso ese azul que tengo de favicon y que alguno ya habrá identificado como una pintura del Klein, un tío que tenía mucho morro. Pues ese azul.
Tampoco es muy tóxico, con lo cual creo que ya se estarán imaginando ustedes por donde van los tiros.
Ayer a las 11 de la noche, el jodido chucho era alimentado clandestinamente con unos 100 gramos de carne picada azul que olía ligeramente a químico.
Esta mañana, de la carne no quedaban ni los restos. No obstante, el jardín estaba repleto de descomunales chorongos azulados de la consistencia de un potito nutribén.
La gracia de la acción es que a partir de las 12 de la noche lo guardan en la casa. Casa donde pasó toda la noche mientras sus tripas se retorcían en una agonía de movimientos peristálticos.
Lo que significa que a las 3 am, hora local, mientras sus amos dormían, el yorkshire estaba expulsando una cascada de heces azules por toda la casa.
Al despertarse, posiblemente se hayan encontrado su domicilio cubierto de una papilla fétida de aspecto cerúleo.
Presas del desconcierto, lo más probable es que la hayan cogido en las manos para comprobar de que se trataba.
Si, cabrones. Era mierda.
MORALEJA: Cuando queráis vengaros de alguien, sed originales. Os reiréis más y no incurriréis en delitos de sangre, que están muy mal vistos, oigan.
